Read Translated version by Google
Article Published in in Newspaper (Online Edition), “La Tercera”
Ya es un hecho que Latinoamérica y el Caribe, es y será una región altamente vulnerable a los impactos proyectados para distintos escenarios a causa del calentamiento global y sus efectos en cambios climáticos.
Lamentablemente, las relaciones internacionales en nuestra región se han focalizado principalmente sobre lo que nos diferencia (sistemas políticos, diferendos limítrofes, reivindicaciones ideológicas, entre otras) con la excusa que son temas mucho más relevantes en vez de focalizarse sobre las causas y problemas que nos unen como región, siendo esta vez la lucha en contra del calentamiento global y sus efectos una de las principales causas sobre las cuales nuestras relaciones internacionales debieran estar ya trabajando y conformando una postura común y coordinada.
Aunque en mi opinión, considero y creo, que todos debiéramos comprometernos con limitar nuestros niveles de emisiones trabajando de forma conjunta por forjar economías verdes y de baja intensidad de carbono, no es menos cierto que nuestra región no ha sido la principal responsable de los niveles actuales de gases de efecto invernadero a nivel planetario, donde nuestra contribución en términos de porcentaje es marginal en comparación a las emisiones actuales de las principales economías del mundo ya desarrolladas.
Las principales economías desarrolladas e industrializadas, quienes han asumido su responsabilidad en que la situación actual ha sido principalmente causada por ellos mismos en favor de su desarrollo, hoy claman por un compromiso mundial. Sin embargo, los principales líderes mundiales también saben y entienden que el compromiso para nuestras economías en vías de desarrollo todo esfuerzo podría poner en riesgo y límite a nuestro propio desarrollo, donde nuestros ingresos limitados deben dar sustento en paralelo a la problemas sociales que las economías desarrolladas ya han solucionado. Por lo tanto, pedir un compromiso gratuito a nuestra región de parte de quienes se visualiza como aquellas causantes de la situación actual, sería un actuar inequitativo y falto a la democracia imperante a nivel mundial para nuestra región.
Aunque lo anterior pueda parecer una actitud justificadora para que nuestra región no se comprometa a limitar sus emisiones por ser marginales en términos de porcentaje global, debemos recordar que gracias al aumento de sistemas de generación basadas en combustibles fósiles, sin la obligación de sistemas de captura, hacen que pasemos desde los últimos lugares de contribución a los primeros lugares de los rankings en términos de emisiones de gases por habitante; o sea líderes mundiales a nivel de emisión, situándonos en una contexto de la cual si o si debemos hacernos cargo. ¿Por tanto que hacemos? Observar y aprender.
La Agencia de Inteligencia del Estados Unidos (CIA)) el año pasado publicó un informe acerca de las amenazas de su país en un contexto internacional, concluyendo que China al 2050 llegaría a ser una de las potencias a nivel mundial en términos económicos. La Administración de Obama en vez de focalizarse sobre los que los diferencia, ambas economías han tomado la disposición de trabajar sobre lo que los une, donde ambas economías – una desarrollada y otra en vías de industrializarse- son vistas a nivel global como las principales amenazas en términos ambientales para el planeta. Ambas han acordado cooperarse en términos de transferencia de tecnologías verdes y seguir compitiendo a nivel industrial, o sea lo que las escuelas de negocio denominan COOPETENCIA (China and the US: The potential of a clean-tech partnership. McKinseyQuarterly, Agosto de 2009 http://www.mckinseyquarterly.com/China_and_the_US_The_potential_of_a_clean-tech_partnership_2419).
Entonces, ¿Qué debiéramos hacer? A mi juicio, Latinoamérica y el Caribe debe primordialmente abrazar LA NUEVA POLÍTICA PUBLICA, EL DESARROLLO SUSTENTABLE; a través de la cual pueda ir posicionándose en las agendas bi y multilaterales a través de instancias como la OEA, UNASUR, MERCOSUR e incluso a nivel de ONU donde los países africanos tienen mucho que decir. Esto requerirá un fuerte ejercicio de liderazgo a nivel regional, donde por ejemplo de nada le servirá a Chile y Bolivia discutir sobre las aguas del Silala si este en 30 años se seca o situar límites sobre glaciares limítrofes que pueden en un futuro no estar más.
Nuestra región debe primero reconocerse como una región fuerte en términos de contar con la mayor biodiversidad a nivel mundial y a su vez como la principal región proveedora de bienes y servicios que se sustentan sobre nuestros diversos recursos ecosistémicos; recursos ecosistémicos de los cuales también dependen las economías desarrolladas.
Debemos cooperarnos entre nosotros sobre lo que nos une, ser los grandes proveedores del planeta y no sobre lo nos diferencia, nuestra industria la cual seguirá compitiendo entre ella pero salvaguardando su sustento. Brasil y México, líderes en términos de biocombustibles pueden transferir su conocimiento a los demás países de la región; Chile y Perú pueden ser los puertos de salida y entrada para las distintas economías regionales hacia las economías asiáticas; mientras que Argentina, Uruguay y Paraguay pueden desarrollar sus propias industrias a través de su fortalecimiento basado en nuevas tecnologías. Chile incluso, debido a su capital humano altamente avanzado e instituciones financieras establecidas, podría llegar a ser el puerto de entrada de inversiones regionales como de nuevas industrias, algo que ya ha empezado a ocurrir a nivel de tecnologías de la información como también polo de atracción de estudiantes de postgrado de otras regiones.
¿Por qué es importante una postura en común? Principalmente porque la ruta a un pacto global se ha puesto cuesta arriba a pesar que las autoridades ya se han reunido e nivel de CEPAL, Mercosur y el próximo foro Iberoamericano de Medioambiente. A pesar de estas instancias sigue sin visualizarse una postura en común.
¿Por qué han resultado en reuniones difíciles? A mi modo de ver por dos grandes razones: No se encuentran lideradas por los mandatarios como lo es en Europa y los Estados Unidos, donde son directamente los mandatarios quienes se han reunido y tomado decisiones que después sus administraciones se ve desafiadas en implementar tales acuerdos. La segunda, porque la lucha en contra del calentamiento global no se ha dado en un marco referencial como lo es el abrazar el DESARROLLO SUSTENTABLE, sino más bien de atacar un problema puntual, una visión reduccionista y miope, lo que se encuentra impidiendo la articulación de políticas públicas hacia afuera y políticas públicas hacia adentro, es decir a dos frentes.
¿Qué postura debiéramos tener como región? La de comprometernos con limitar nuestras reducciones per cápita, pero exigiendo a las grandes economías un flujo de inversiones y transferencias tecnológicas constantes en el tiempo, favoreciendo en paralelo la movilidad del talento humano para la generación de conocimiento, el cual pueda ser aplicado al desarrollo regional de nuestras propias tecnologías. Tal desarrollo, daría pie a la llamada segunda fase exportadora, la cual por medio de nuevas inversiones se podría poner en marcha la creación de consorcios transnacionales entre la industria Europea y Latinoamericana. Ahora bien, esto tampoco debe ser gratis para nuestra región; nuestra región debe crear y comprometerse con el cumplimiento de metas que permitan demostrar que la región completa no es sólo capaz de cumplir con sus compromisos sino que también posee la capacidad de auto gestionarse para la implementación y desarrollo de una economía verde y de bajo carbono, todo a favor de nuestro crecimiento económico y social con respeto medioambiental.
¿Existe alguien que sea capaz de ejercer este tipo de liderazgo?¿es posible esperar la coordinación de la región de Latinoamérica y el Caribe a modo como lo hace la Comunidad Europea?¿ Es tema en la región?
Repito, para este grado de compromiso cada país de la región debe comprometerse con abrazar LA NUEVA POLÍTICA PUBLICA, EL DESARROLLO SUSTENTABLE hacia adentro, sólo a través de lo cual estos nuevos desafíos serán coherentes y “sostenibles” en el tiempo. Acerca del cómo, escribiré en la próxima columna. Saludos.